Ensayo sobre mercadeo político

FACILITADORA
LCDA. NOHEMÍ MARTÍNEZ BELLO
ASIGNATURA
MERCADEO POLÍTICO Y SOCIAL
ESTUDIANTE
KENNDRY XAVIER LORENZO MÉNDEZ
MATRÍCULA 17-09-0022 TEMA
ENSAYO SOBRE MERCADEO POLÍTICO
SUBTEMA
MERCADEO POLÍTICO, RESPONSABILIDAD CON LA SOCIEDAD Y LA ÉTICA

INDICE
Resumen
Introducción
Naturaleza del mercadeo político
Mercadeo político y economía
El mercadeo y sus beneficios a la sociedad
Las ventas y desventajas del mercadeo social
Mercadeo político y la ética
Política, economía y ética


Resumen
El desarrollo de este ensayo tiene naturaleza educativa, los datos plasmados en el permiten conocer de manera más detallada cuál es la naturaleza del mercadeo político, sus elementos y la forma en que incide sobre la sociedad tanto dentro como fuera de la época de campaña, permitiendo ver estos aspectos con relación a la responsabilidad social del mercadeo político.


La forma en la que los productos políticos son mercadeados y qué vertientes inciden sobre estos factores. Junto con el establecimiento de los objetivos que las organizaciones o partidos políticos proporcionan con la intención de ser insertados en el gusto popular, facilita el seguimiento y análisis previo de los planes determinados en cada campaña política y los niveles de desviación con relación a las metas u objetivos ya planificados.
Esta información debe ser atendida con sumo énfasis, para aquellos estudiantes o profesionales del mercadeo que tienen intereses meramente políticos.


Palabras clave
• Mercadeo político
• Responsabilidad social
• Sociedad
• Target


Introducción


El mercadeo político es un sistema heterogéneo de teorías, prácticas, métodos y técnicas que ayuda a las organizaciones políticas a comprender el mercado electoral y a operar con mayor eficacia dentro del mismo. Sus claves son la investigación, la estrategia y la comunicación política.


La profesionalización de las campañas políticas, tanto electorales como partidarias o gubernamentales, se relaciona de modo directo con la creciente influencia del mercadeo político y de los consultores políticos y otros profesionales ligados a la disciplina.


El Dr. Luis Costa Bonino lo define en los siguientes términos: “El mercadeo político es un método para hacer buenas campañas. Sus componentes son la ciencia política, la sociología electoral y la comunicación. Sus desavenencias con el mercadeo comercial son más fuertes que sus afinidades. Se conoce de él mucho más el mito que el método.


No es cierto que el mercadeo político construya campañas vacías y cosméticas, centradas en la apariencia. Por el contrario, todas las campañas que hacen los consultores con experiencia tienen contenidos con mucho poder, guardan muy celosamente las identidades históricas de los partidos respetan la personalidad de los candidatos y proponen ofertas razonables y orientadas al desarrollo de los países.”


Existe cierto razonable consenso profesional en considerar que la historia del mercadeo político moderno comienza a mediados del siglo 20 en los Estados Unidos de América. De esta manera su desarrollo inicial está influido significativamente por el sistema político, la economía, la cultura, el dispositivo electoral y el funcionamiento de los medios de comunicación de dicho país.


Naturaleza del mercadeo político


Una disciplina que incluye todas las técnicas de investigación, gestión y comunicación que son empleadas en el diseño y realización de acciones estratégicas de una campaña política. Avraham Shama, escritor y profesor del departamento de mercadeo de la Universidad Baruch en Nueva York, lo define como “el proceso mediante el cual los candidatos políticos y las ideas son dirigidas a los votantes en orden de satisfacer sus necesidades políticas y ganar su apoyo al candidato y sus ideas.”


Ante todo, tener claros los objetivos y el conocimiento del target al que se va a dirigir. Además, el conocimiento de las fortalezas y debilidades, el saber cómo se está posicionando la competencia, y con ello, la identificación de posibles problemas y oportunidades son puntos relevantes para la implementación de dicha estrategia.


A primera vista podríamos decir que los objetivos de una campaña electoral es ganar unas elecciones, pero realmente no siempre este es el objetivo de todos los partidos políticos. Otros objetivos relevantes son la difusión de los ideales /ideas de un partido político o la obtención de determinados votos para tener la suficiente fuerza política como para formar parte de la oposición. Para todos estos objetivos, la medición base es la misma: influenciar a los electores. Durante mucho tiempo, los partidos políticos han confiado en su “olfato”. En la actualidad existen técnicas de sondeo de opinión y análisis estadísticos de datos disponibles que nos ayudan a conocer cuál es la radiografía de nuestra ciudadanía.


Los entornos digitales forman parte ya de nuestras vidas. Internet posibilita una relación individualizada y personalizada con un número infinito de usuarios, en la que la organización política o el candidato pueden interactuar individualmente con todos ellos. Las redes sociales son el pilar fundamental en nuestros tiempos, puesto que la interacción con el usuario es mucho mayor. Además, las redes sociales nos ayudan a expandir el mensaje electoral a bajo costo y alta velocidad.


Ofrecen además infinidad de ventajas, como la permanente actualización de bases de datos, evaluación y mediciones de incidencias en tiempo real, contactos directos con destinatarios de proyectos, oportunidad de conocer opiniones de los actores con los que se interactúan, personalización y especificación del trabajo a realizar y conocer de forma permanente temas de interés, eventos y aspectos coyunturales.

Todo ello sin olvidarnos del aporte de imagen de modernidad: el candidato y las organizaciones políticas ya no pueden estar ajenos al avance tecnológico y a la innovación.


A diferencia de la publicidad comercial, cuyo papel en el sostenimiento de la democracia es inexistente, la publicidad política sí cumple una misión en la protección de la salud de nuestro sistema democrático.

Una autorregulación que dotase de un código deontológico sería útil para marcar unas líneas rojas más estrictas que las ya trazadas por ley en el ámbito del mercadeo político. Además, aunque los límites en los contenidos para las campañas políticas son escasos, pudiendo aludir a la competencia, no ocurre lo mismo con las restricciones de tipo temporal y de recursos económicos. Tienen una fecha de comienzo y de finalización y unos topes presupuestarios.


Mercadeo político y economía


En un sistema económico el mercadeo es eficiente para establecer un equilibrio en los intercambios. Los proveedores abastecen de materia prima a los fabricantes en un intercambio por dinero (ingreso); los fabricantes intercambian, ofrecen, e intercambiar con los mayoristas y/o detallistas, a cambio de dinero, sus productos terminados; los intermediarios (mayoristas y detallistas), intercambian con los usuarios y/o consumidores los artículos por dinero; y éstos últimos proporcionan el insumo al proceso de suministro, en forma de mano de obra, e intercambian su tiempo y energía por un ingreso que les permite tener una capacidad de compra.


La clave del intercambio es la información. Los consumidores son los que dictan a los productores la orientación de qué deben producir, si el producto se ofrece no los satisface, el consumidor lo rechaza; no siendo así cuando el producto sí satisface sus expectativas. El consumidor constituye el elemento clave para por medio de la comunicación, mantener un equilibrio en el intercambio.


La sociedad, el mercadeo y la política, como un todo, se benefician de las estrategias del mercadeo político, ya que los recursos no se obtienen y los bienes y servicios no se producen a menos que éstos no fluyan con facilidad a través de todo el sistema económico. La mercadotecnia incrementa la eficiencia del sistema económico dando la información para sostener su equilibrio, por que se reduce la cantidad de desigualdades en las empresas al realizar las actividades del proceso de intercambio.


Todos los seres humanos estamos en contacto diario con algún aspecto del mercadeo: publicidad, promociones, ventas o distribución, pero ninguna de estas actividades es por si sola, la mercadotecnia. Solo cuando todos los elementos se combinan, junto con otros tales como investigación de mercado, desarrollo de productos, fijación de precios, segmentación, etc., se puede hablar de mercadotecnia, la cual es mucho más que la simple suma de sus partes.


Algunas empresas buscan, erróneamente en el mercadeo cosmético o en las comunicaciones (publicidad, promoción, ventas o relaciones públicas), la solución a sus problemas; sin apelar al mercadeo diagnostico que se fundamenta en la investigación y la planificación; que no es fácilmente reconocible, pero que determina y limita el enfoque cosmético.


El mercadeo y sus beneficios a la sociedad


La producción por si sola no produce riqueza; la riqueza viene de vender bienes y servicios, no simplemente de producirlos. Para convencernos de esta afirmación bastaría con que preguntáramos a un mayorista de provisiones que tiene su almacén lleno de mercancías pero que no se le venden. Así no se puede incrementar la riqueza de una sociedad, y para elevar el consumo se requiere aplicar al mercado meta las técnicas de la mercadotecnia. La riqueza podrá aumentarse sin elevar el nivel de producción; bastaría con elevar los precios, aunque sólo a corto plazo.
Los principales beneficios del mercadeo para la sociedad son, entre otros:


Bajar los precios.
• Mejorar la calidad de los productos.
• Reducir el riesgo comercial.
• Contribuir al progreso tecnológico.
• Propiciar educación y entretenimiento.
• Reducir la disonancia cognoscitiva.
• Proporcionar fuentes de trabajo.
• Generar la elección del consumidor.
• Crear comercio internacional.
• Producir un mercadeo social.


Para la sociedad el mercadeo Social y ser socialmente responsables nos ayuda ya que los problemas sociales son tan fuertes que el Gobierno y la sociedad no pueden atacarlos y en este momento donde entran las empresas en primer lugar beneficiando al target (niños con cáncer, ecología, niños sin papás, concientizando acerca del uso del cinturón de seguridad, por citar unos ejemplos) y con ello la calidad de vida de toda la sociedad en general.


Es muy grato para mí, poder escribir acerca de este tema, y espero que a través de estas líneas puedas aportar con tus conocimientos, no se trata de regalar nuestro trabajo, pero también podemos ser socialmente responsables desde nuestras empresas pagando sueldos más justos y brindándoles un buen ambiente de trabajo a nuestros colaboradores ya que las funciones de Mercadotecnia Social deben comenzar de manera interna.
A la sociedad le sale caro que causemos accidentes, que contagiemos enfermedades, que nos droguemos, que tiremos basura por todos lados o que destrocemos cosas. Así que, con este tipo de mercadeo, se trata de cambiar nuestro comportamiento a otro más beneficioso para la comunidad.


Aunque puedan parecer lo mismo, no lo son. El mercadeo social no busca un beneficio económico, aunque casi siempre lo habrá como consecuencia de mejorar un comportamiento social. Por ejemplo, las campañas para dejar de fumar no buscan vender nada, pero el beneficio está en el ahorro económico que se produce en sanidad.


El mercadeo con causa busca un retorno de la inversión a través de promover acciones sociales. Por ejemplo, si tu marca colabora con una ONG, busca que se la asocie positiva y probablemente persigue ganar visibilidad.


El mercadeo y sus beneficios a la sociedad

Los beneficios del mercadeo social son claros como las aguas de Bora Bora:
mejora nuestra sociedad. Pero veamos los beneficios del mercadeo con causa para las empresas:


• Mejora de la sociedad. Si has leído hasta aquí es que eres buena gente y quieres lo mejor para todos, ¿no?

• Mejora de la imagen de empresa o marca. Está claro que muchas usan este tipo de mercadeo para lavar su imagen, pero eso no es de lo que hablamos aquí. Se trata de aportar de verdad a la sociedad y que, como consecuencia de ello, la gente tenga una buena imagen de nosotros, pero real.


• Empatizar con el cliente. Se termina formando un vínculo emocional entre cliente y marca. Y al final esto es lo que desean todas las marcas.
Mejora de las ventas. Es evidente que, si te ven con buenos ojos, te comprarán con más gusto.
Pero esto no es el país de la piruleta y el mercadeo social tiene desventajas. Pocas, pero las tiene:


• Va slowly. Cambiar el comportamiento y el pensamiento de las personas es lento y no se ven resultados rápidos. Si eres de esas personas que el ADSL le parece el colmo de la lentitud, esto igual no es para ti.


• Críticas. Cuando nos posicionamos a favor o en contra de algo, nos enfrentamos a algo muy común hoy en día: el linchamiento de los que opinan otra cosa. Así que cabe la posibilidad de que lluevan críticas en redes sociales y se produzca un boca a boca negativo. Tampoco es especialmente dramático porque estaremos alejando a los que no son clientes nuestros.


Y ahora es cuando estás pensando “¡Uf! Lento y exposición a la sesgada opinión ajena. El peor invento de la historia.” Pues no, mi querido amigo, porque esto es lo que buscan los consumidores hoy en día. Marcas y empresas transparentes, reales y que aporten a la sociedad porque es lo correcto.


En una sociedad en la que el consumidor cada vez está más informado y es más consciente de los problemas sociales y ambientales, las empresas no pueden lanzar solamente productos al mercado, sino que deben desarrollar estrategias para acercarse al consumidor.


Los empresarios han reconocido que deben tener un rol de responsabilidad con la sociedad; y que deben satisfacer no sólo a sus clientes, en lo particular, sino también a toda la sociedad; reconocen que los negocios son tan solo una faceta de la sociedad, y que las actividades de mercadeo afectan muchos otros aspectos de la vida social del hombre.
Mercadeo político y la ética.


La manipulación que con frecuencia se hace de las técnicas de mercadeo político, limita y condiciona la percepción de la gente; cosa que debilita la calidad del debate, quedándose en la superficialidad interesada de los partidos políticos. Sin embargo, a mayor nivel de competencia, menor posibilidad de abuso, lo que se logra con la aplicación de los métodos de mercadeo.


Los métodos de mercadeo no son suficientes para ganar elecciones; son muy numerosos los casos de candidaturas que pierden aun disponiendo de grandes recursos, sobre todo económicos, lo que les facilita el acceso a técnicas sofisticadas de mercadeo y a medios de comunicación de alta gama y tecnologías avanzadas.


La practica del mercadeo no se puede reducir al simple intercambio político; al manejo de conceptos de eficacia para ganar demostrando que somos mejores; el arte de jugar con las emociones de la gente, sino que implica la búsqueda de un concepto de comunicación para dar respuesta a las necesidades de la gente; jamás como un medio para lograr un fin: el gobierno; y desde ahí, olvidar las promesas de campaña, es aquí donde entra la ética.


Jamás se podrá considerar como ética la práctica del mercadeo político en un gobierno, en que el presidente de la república, jefe supremo de las Fuerzas Armadas, permita irregularidades en el comportamiento de los alistados, donde ocurren situaciones que manchen el nombre de las instituciones castrenses y que esto cause desconfianza por parte de los ciudadanos.


No es un secreto para nadie que la política es un tema escabroso y que tiene sus claroscuros. Especialmente en la temporada de campañas, este tema se revista de nuevas complejidades. Esto saca a flote la necesidad de que el mercadeo político que se utiliza en dichos periodos esté realizado siempre con una perspectiva ética. Sobre este tema platicaremos en las siguientes líneas, además de que abordaremos algunos de los puntos más importantes.
La ética es necesaria cuando se trabaja con el mercadeo político, puesto que esto permite que la competencia por un puesto público entre dos actores políticos será más ecuánime, lo cual permite el desarrollo correcto de la democracia.


El mercadeo político, especialmente en la actualidad, centra buena parte de sus esfuerzos realizar campañas y estrategias que utilizan bases de datos. Para utilizar la información personal de la gente siempre se requiere tener una perspectiva ética. De lo contrario no sólo la campaña pierde fuerza, sino que la marca personal del candidato en cuestión también se podría ver manchada por el mal manejo de la información.


Por medio de la ética en el mercadeo político es posible evitar las malas prácticas que existen en este terreno, como es el caso de la desinformación o la guerra socia, técnicas que pueden tener también una repercusión negativa sobre la campaña y también sobre la marca personal del candidato.


Política, economía y ética


Los hombres son actores económicos. La economía no son cifras solamente, implica el concepto que manejamos sobre el hombre. Es allí donde aparece la dignidad humana como un eje obligatorio a tomar en cuenta en toda consideración económica.


El orden económico puede ser concebido a partir del trabajo a través del dinero. Pero también puede ser concebido a partir del hombre. Si parte de él, debe considerar lo que llamamos hoy la calidad de vida, que implica elementos, como por ejemplo el cuidado de un ambiente saludable. Si tenemos en cuenta esto, podemos comprender por qué una economía planteada desde el hombre puede oponerse a prácticas que incrementarían el dinero, pero afectan la calidad de su vida.


Es aquí donde aparece la ética económica: ella entiende que el hombre vive en una sociedad y está determinado por la interacción. La ética de la empresa debe estar subordinada a la ética de las virtudes. Finalmente, concluye, que el concepto directriz que debe guiar la ética económica es la dignidad del hombre.


Un gobernante demócrata no tiene que tomar a cada instante decisiones, sino simplemente aplicar las normas que ya están establecidas. En ese sentido un pueblo será más democrático, cuanto menos margen de decisión personal tengan los gobernantes. Los Estados que quieran ser democráticos deben ordenar así sus sociedades y hacer cumplir las leyes. En algunos casos usando la fuerza, de la que debe tener el monopolio.


Se habla mucho sobre política. No obstante, el significado de este concepto es poco claro y el ciudadano emite rápidamente sus fallos sobre la política y los políticos. Quien critica la política opta por el camino fácil, de esa manera se renuncia a la diferenciación y la competencia profesional. Muy a menudo son estados de ánimo, sentimientos, prejuicios y emociones los factores que determinan el juicio, ante todo negativo, sobre la política y los políticos, porque también resulta fácil echar la culpa a la política por las cosas desagradables de la vida. A lo último contribuye la falta de conocimientos concretos y la creciente complejidad de lo político.
Esto está referido en gran medida a la política y los actores políticos.

No hay ningún país en el mundo donde los políticos ocupen según las encuestas uno de los primeros puestos en la escala de aceptación, siempre terminan en los últimos lugares. En este contexto no es pertinente comparar entre la reputación de un cardenal y de un político porque sus tareas y funciones respectivas no son aptas de ser comparadas.


El quehacer, el comportamiento y las decisiones del político –ya sea presidente, jefe de gobierno, ministro, diputado o alcalde– tiene una relación muy directa respecto de los ciudadanos, ya que son ellos justamente quienes tienen que vivir bajo las consecuencias que conllevan las decisiones políticas, y como cada ciudadano piensa en primer lugar en sus propios intereses, en la mayoría de los casos no va a estar de acuerdo con aquellas decisiones que lo incumben personalmente. De ese modo surge displicencia, aburrimiento y distancia frente a la política. Si bien tales observaciones no han de ser generalizadas, reflejan una tendencia que tiene cada vez más impacto.


Conclusión

La simbiosis que se crea entre la política y la ética se ve reflejada en el contexto del mercadeo político y la posibilidad que tienen los políticos de realizar una gestión coherente y con bases éticas.


A diario se enfrenta a la política y al concepto de ética o responsabilidad. El concepto marca la intersección entre lo cristiano y la sociedad; compromete a nuestro ciudadano en tanto persona con la comunidad. La responsabilidad por la sociedad es una responsabilidad propia del individuo. Quien reivindica libertad para sí mismo está obligado a ejercer la responsabilidad y la solidaridad frente a la comunidad.
Ser solidario con el más débil es parte de la responsabilidad cívica. Nuestro ciudadano modelo tiene dificultades con el concepto de la política y de lo político.


Su confusión aumenta cuando escucha la descripción de la política en los medios. Crece la impresión de que la política y lo político no forman parte de la categoría de acontecimientos y personas que hacen el bien y que son reconocidos benefactores. Con preocupación registra que cada vez son menos los ciudadanos que acuden a las urnas.


No está en discusión que el Estado de Derecho democrático tiene una base y una herencia que desciende del cristianismo. Las ideas de libertad, de convivencia solidaria, de conciencia moral individual, de derechos humanos y de democracia son una herencia directa de la ética judía de la justicia y de la ética cristiana del amor. ¿Se ha independizado el Estado constitucional secular de esta herencia? No lo ha hecho, porque el cristianismo con su influencia de más de dos milenios sobre la sociedad y la política sigue vigente hasta la fecha. Tampoco la ilustración y secularización han podido aislar esta influencia.


Tanto la ética, como la responsabilidad son elementos que van a ser participes dentro de las actitudes de un buen candidato político, cuando alguno de estos elementos ha sido restado o no tiene participación dentro de la campaña y posterior mandato equivale al repudio o aceptación nula por parte de posibles nuevos simpatizantes.


Bibliografía


• Diaz Santil, Milciades. Marketing político Lo que usted necesita saber.
• Thesing, Josef. Política, ética y economía de mercado.
• Eskibel, Daniel. Marketing político.
• Material de la web de la Universidad del país Vasco.
• Tesis de la Universidad católica de Santiago de Guayaquil

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